bibliotecarix: Antes y después de Calibre

Existen muy pocos campos de acción en los cuales las herramientas de software no se hayan vuelto una parte esencial dentro de sus flujos de trabajo y elaboración [1]. Nathan Ensmenger [2] nos describe como en la adopción de un software se unen “maquinas, personas y procesos dentro de un sistema inexorablemente interconectado e interdependiente” que nunca se puede dar “sin conflictos, negociaciones, disputas acerca de la autoridad profesional y la fusión de agendas sociales, políticas y tecnológicas varias. El software es puede ser la ultima tecnología heterogénea. Existe simultáneamente como idea, lenguaje, tecnología y practica”.

 

Cuando los consejos y trucos básicos de cada negocio se quedan incrustados dentro de los menús desplegables de las herramientas software es el momento para los expertos de seguir adelante a toda máquina: El diseño después de Photoshop; el periodismo después de WordPress; la publicidad después de AdWords; la fotografía después de Instagram. Lo mismo acontece con las organizaciones cuando empiezan a interactuar, superponerse o sencillamente utilizar las redes digitales. Necesitan volver a estructurarse para acomodarse a estos nuevos procedimientos, flujos de información, relaciones sociales, memorias, monitoreos, control y conseguir adecuarse a sus demandas por entender este nueve sistema en el cual se están transformando.[3]

 

El tratamiento de la información suele hacerse entre dos polos: una parte es tratada del lado del servidor, la otra del lado del cliente [4], una parte es procesada por un ordenador, la otra es procesada por un operador humano [5], y es así como algunas veces la identificación del libro adecuado se realiza gracias al catalogo pero con la ayuda de la bibliotecaria quien entiende el contexto. Estas asimetrías entre los varios lugares donde operan estos cómputos pueden marcar la diferencia entre eficiencia y fracaso, entre luchas de poder o colaboración fructífera, entre cercamientos o acceso universal al conocimiento.

 

Cuando se consigue el equilibrio correcto entre el grado de complejidad de una interfaz para usuarias, la cantidad de conocimientos que se espera de ellas para poder usarla, y la cantidad de convenciones que tiene que seguir la comunidad, entonces el mundo puede heredar la Wikipedia. Esta no apostó por editores de textos complejos, ni pidió procesos de registro complicados. Se mostraron lo bastante valientes para confiar en que las usuarias sabrían como estructurar información usando una sintaxis de texto sencilla. Y aquí estamos: Wikipedia, la enciclopedia mas fabulosa nunca escrita.

 

La biblioteca pública del futuro necesita transformase para acomodarse a estos nuevos procedimientos, flujos de información, relaciones sociales, memorias institucionales, monitoreos, controles y poder vislumbrar así como será la nueva biblioteca publica digital. Los amantes de los libros, las lectoras asiduas y las valientes investigadores que aprenden por ejemplo de la Wikipedia, no deberían abandonar y dejar el otro lado tomar el control del catalogo ya que con bastantes bibliotecarios aficionados, la biblioteca publica del futuro aparecerá. Cuando todas somos bibliotecarias, las bibliotecas están en todas partes. [6]

 

[1] http://en.wikipedia.org/wiki/Workflow

[2] Ensmenger, Nathan. The Computer Boys Take over : Computers, Programmers, and the Politics of Technical Expertise. Cambridge Mass.: MIT Press, 2010.

[3] Gardner, Edwin, and Mars Marcell. “Tracing Concepts”, Issue 28, Volume. Amsterdam: Archis Publishers, 2011.

[4] http://en.wikipedia.org/wiki/Client%E2%80%93server_model

[5] http://en.wikipedia.org/wiki/Human%E2%80%93computer_interaction

[6] End-to-end catalog